viajar por el mundo en mochila

martes, 29 de mayo de 2012

Caminando por la realidad

En el centro del país, pudimos caminar por las montañas para encontrar las aldeas, para poder descubrir como vive la gran mayoría de la población laosiana. El impacto fue algo devastador, con una pobreza excesiva, unos índices de enfermedades alarmantes, una suciedad inusual pudimos fotografiar a estos aldeanos que siempre con su curiosidad y sus ganas de conocer al occidental nos facilitaron la dura jornada con la mejor de sus sonrisas y una hospitalidad que más quisieran poseer los paises más avanzados.



 La importancia del agua en sus vidas es fundamental para sus cultivos, para su higiene, sus juegos, siendo las estaciones monzónicas muy abundantes.









La calma Laosiana...




No es de extrañar que el nervioso o impaciente, desespere en este país, teniendo en cuenta que "la calma Laosiana", es conocida por los más experimentados viajeros. Nunca es tarde para ellos, un plato puede llegar a tardar una hora de reloj en servírtelo. Cuando tu estómago ha vencido la batalla contra el hambre, aburrido de esperar o vencido por desesperación, aparece tu plato en la mesa con el portador sonriendo como si nada pasara. Es parte de la vida, es parte del viaje...

Por los caminos del Centro de Laos

No es difícil evadirse de todo cuando pisas una tierra que ha estado tan alejada de todo turismo durante generaciones. Ahora Laos, empieza a perder esa mística y ganada fama de misteriosa, siendo invadida por miles de mochileros año tras año, eso sí, no deja de ser Laos y el paisaje sorprenderá a más de uno que no vaya avisado.

En tierra fértiles, del sur de Laos, el Mekong acaricia las orillas con una suave y engañosa corriente, donde sus monjes budistas disfrutan de su baño diario.


 Encantadores niños en Luang Prabang, considerada como la perla del país por sus innumerables monasterios, templos y palacios. Esta capital cultural, va más allá de su epicentro cultural, ofreciendo al viajero, unos paisajes para hacer en motocicleta inolvidables.


Van Vieng podría considerarse uno de los lugares más emblemáticos del país, queda una población inerte a la invasión del turismo con fines ociosos. Ofreciendo bebida a bajo coste, este pueblo se llena de mochileros para dejar poco dinero por mucha bebida. Algo decepcionante, teniendo en cuenta que Laos era hasta hace poco, la meca de Asia del mochilero por su precio y aislamiento. No me dejó de sorprender la belleza de sus montañas bañadas con el verdor de los continuos e infinitos arrozales.



Cuando el atardecer cae en el mekong. A un lado de la orilla, tenemos a Laos, y al otro extremo podemos ver Tailandia.



Laos


lunes, 28 de mayo de 2012

Mandalay

Una visita a Mandalay, nos sirve de puente para visitar las ciudades antiguas del país, monasterios budistas, templos, el puente de teka más largo del mundo, y un sinfín de curiosos y bellos pueblos esculpidos en un mágico fondo paisajístico.



 Los monasterios del las ciudades antiguas, se componen esencialmente de niños pobres, sin recursos, ni salidas en sus familias. En contra de muchas ciudades, donde residir en un monasterio es voluntario, estos jóvenes, lo toman como una salida.


 Preciosa niña en un pueblecito rivereño, pintada con el típico maquillaje del país, según nos contaron, para protegerse del ardiente sol y lucir una bonita y original estética. Algunos hombres también lo utilizan pero en menor medida.


Tan largo como fascinante, pasear los apenas 3 kilómetros de este puente de teka, hace que merezca la pena una visita después de un largo y duro viaje por carretera desde Yangon. Con el sol escondiéndose y dando paso a la noche, este puente es muy frecuentado por todos los budistas de la zona.




 Sus cristalinas aguas, toman un acerado tono, a medida que el día muere, pudiendo gozar de imágenes como ésta. Parece como si los barqueros navegaran por un gigantesco espejo.




Bagán


Poder pasear en bibicleta por una de las llanuras más emblemáticas de asia no tiene desperdicio. Pedaleando puedes llegar a ver una pequeña parte de esta planicie salpicada por más de 2.500 templos, que en perfecta armonía con el paisaje, hace que jamás puedas borrar de tu mente ese momento.


Una forma de remar

Los remeros del Lago, dedicados a la pesca y a la recogida del arroz, hacen que el remo forme parte de su pierna, arrastrando con sus caderas, evitando hacer fuerza con el resto del cuerpo. En ningún lugar del mundo que haya viajado, he visto esta manera tan sutil, eficaz y elegante de navegar por las aguas.



Los rostros de un país...

Cualquier rincón, por muy alejado que estuviera, por muy pobre que fuera, siempre ibas encontrando la encantadora sonrisa del pueblo, prestándote ayuda desinteresadamente y haciéndote sentir más seguro que en tu propio país.


En uno de los mercados más famosos del este de Myanmar, encontramos distintas etnias con sus diferentes costumbres y vestimentas, ofreciendo su naturalidad como carta de presentación, y sus inolvidables miradas.




Los pescadores, carpinteros, comerciantes, barqueros, campesinos y pastores, a nuestro camino se iban cruzando con una inquebrantable fuerza pese a la dureza de su clima y a lo arduo de sus profesiones que sin descanso hacen desde el amanecer hasta el atardecer.






De compras por el río...


     Típica tienda flotante al estilo asiático, donde sólo podías preguntarte cómo era posible que no se hundiera la pequeña y esquelética barca.







jueves, 24 de mayo de 2012

Una vuelta por la capital egipcia

El cairo, puede resultar a los ojos del turista  occidental que va por libre,  como un territorio hostil, caótico, sin orden alguno y con unos grados insultantes de polución y suciedad. Basta meterte varios días por sus intrincadas callejuelas, perderte sin rumbo fijo por su barrio copto, donde cristianos y judios paradójicamente muestran sus iglesias y sinagogas pegadas las unas a las otras, pasear por Kan el Kalili, donde todo turista puede deleitarse comprando o sencillamente observar como la vida egipcia pasa por delante tuyo. Hurgar en las calles del barrio islámico, encontrar en una esquina inesperada, en una calle perdida, una mezquita digna de visitarla y quedarte en silencio relajándote en su fresco interior donde todo parece en armonía. El Cairo, hay que vivirlo, verlo y respirarlo con la calma que la capital exige o mejor dicho, se merece..


La gran Mezquita de la Ciudela


 Aunque no tan típico como en la India, servían un delicioso té con leche en las típicas casas de café donde sirven un delicioso té solo o café turco acompañado con sus shishas, para fumar y probar los distintos sabores como el de miel y manzana.



Un método muy típico de transportar mercancías de todo tipo en la ciudad egipcia


 Cuando uno se mete en las tripas del casco antiguo de la capital, puede contemplar que el 40 por ciento de las mujeres llevan burka, siendo más usado en otros países islámicos.




El acoso contínuo de los jóvenes y no tan jóvenes vendedores...Podemos ver en esta instantánea que no sólo tienen como presa al turista, sino que hacen de su inistencia una manera muy normal por esas tierras de vender cualquier producto.


 Mezquita de Ahmad Ibn Tulun.
Una de las mezquitas más antiguas de la ciudad y la más impresionante.



 Vista del barrio Islámico desde el minarete de la gran mezquita de Ahmad Ibn



 Panorámica de la ciudad, tomada desde la ciudadela




 El río madre, el que alimenta todo lo que a su paso toca. Hablamos del Nilo, el río más largo del planeta en donde a su paso por el Cairo no es nada recomendable darse un baño por sus altísimos niveles de contaminación.